Relato #1

De lo que siento cuando me faltan el respeto solo por mi género.

He trabajado en muchos lugares haciendo docencia e investigación. En todos estos lugares nunca mi cuerpo fue un problema. Los desafíos consistían en resolver problemas ʺcerebralmente”, y el cerebro no tiene genitales . En este sentido y durante mis reflexiones diarias acerca de las relaciones interpersonales en este ambiente , sobre todo en el de investigación , me parecían más bien apáticos e insensibles, incluso asexuados y esto último me parecía bien así, me era cómodo , porque en lo personal nunca me sentí cómoda expresando mi femineidad. Me había incorporado a este lugar hacía un par de meses, y un día conocí al nuevo director de docencia. Quedé helada. Entró en mi oficina con mucha energía, raudo, veloz, sin mascarilla, y sin preguntar si tenía tiempo para conversar; me extendió la mano , yo se la tomé con desconfianza, con miedo a no quedar mal con el jefe; cuando me daba la mano fuertemente se me vino encima a darme un beso en la cara…. me quedé helada, sentí que entró en mi espacio de intimidad , me hizo sentir desagradablemente mujer. Y provocó una ola de sensaciones y recuerdos desagradables instantáneos. Se sentó sin pedir permiso , con las piernas abiertas y sacando pecho . Sentí que dominaba la situación y me forzaba a aceptar su presencia y lo que quería decirme, involucrarme en todas las actividades de docencia e investigación posibles. Me sentí un poco acorralada , intimidada , por suerte me protegía el escritorio que estaba en medio de ambos y la mascarilla kn95 que yo llevaba. De pronto lo llamaron y me dijo que era una de las madres de sus hijos, riéndose entre pícara y descaradamente .En ese instante apareció un colega y se fue con él, por suerte despidiéndose de mí desde lejos.

El hecho se me quedó pegado y me puse a pensar de las veces que algo así me ocurrió y no recordaba ninguna, los científicos/investigadores con los que lidié siempre me dieron la mano desde lejos sin mayor acercamiento corporal, hombres y mujeres por igual. Y con la pandemia se empezó a usar el codo o la mano empuñada, como lo más cercano. Quedé molesta . Quedé incómoda . No supe reaccionar y poner límite . Recordé la época de adolescente en donde no me gustaba verme como mujer , con curvas, ni usar ropa ajustada, para que no me miraran los hombres . Y como me impactó tanto la situación, lo comenté con mi sicóloga, porque claramente era otra cosa que se sumaba nuevamente a la incomodidad de ser mujer. Le comenté luego la situación a una colega , me dijo que este señor era así en general, que solía expresar comentarios sexistas muy a menudo, lo que pude comprobar en una reunión laboral por videollamada.
En mis experiencias de vida, la mujer era una especie de tentación para los hombres, culpable per se de cualquier relación romántica o sexual , de hijos fuera del matrimonio , de golpes y gritos , hasta de abusos sexuales y violaciones. La sociedad en la que me desenvolvía era bastante machista y además determinaba tareas y comportamientos específicos para hombres y mujeres que debían cumplirse, porque las mujeres eran buenas solo en algunas cosas . Por su parte una “buena mujer” era aquella sumisa, amable, que no se quejaba, “buena madre”, que no convivía con su pareja antes de casarse, entre muchas otras reglas . Yo como “buena mujer”, tenía muchas de esas características. Vivir así, me había hecho acomplejada, temerosa de los hombres, de mi padre.
Después de recordar, molestarme, sentirme herida y menospreciada , reflexioné. Pensé que había que cambiar, que hacer algo, tenía que cambiar… Así que decidí enfrentarme a mis temores y prepararme para este tipo de situaciones forzadas, no volver a temer expresar mi incomodad, mi molestia, y permitirme poner límites, mostrarme como quiero mostrarme y me acomoda, aceptar mi cuerpo y sus formas, no esconderme para agradar a nadie, y comentar mi experiencia con otras personas que pueden sentirse cohibidas o acomplejadas como yo me sentía antes. No ha sido fácil cambiar después de muchos años de costumbres arraigadas, pero de a poco avanzo, porque quiero florecer , aceptarme y quererme.

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