Relato #2

De cuando se reciben comentarios en doble sentido de parte de un estudiante o profesor, que ocasionan que nosotras nos sintamos cohibidas e incómodas y de como dialogar con la persona que emite el comentario para no normalizar este tipo de situaciones.

A inicios del primer semestre 2022, cuando ya habían pasado unas tres semanas de clases, me reuní en la sala de profesores (R3) con una colega, quien recién comenzó a dar clases en UNAB ese semestre para conversar sobre una evaluación que debíamos aplicar en un curso. Terminamos de planificar los objetivos de la evaluación y caminamos juntas hacia la biblioteca (R6). Antes de despedirnos, en la escalera que se encuentra en la entrada del edificio me preguntó si podría orientarla con una situación vivida en una clase de un curso vespertino, le dije que sí, que no había problema.

Me comentó que un alumno hombre de edad mayor a la profesora le hizo una pregunta sobre un ejercicio, y le dijo “mira, mejor hagámoslo” (refiriéndose al ejercicio), el alumno contestó: “en un par de años más igual puede ser”. Ella no supo cómo reaccionar, “se hizo la que no escuchó” y siguió la clase normal.

Le dije: “qué mal lo que te ocurrió, tal vez sería bueno conversar con el curso e indicarles que ese tipo de comentarios no es apto para el desarrollo de la clase, que tengan más cuidado con lo que dicen. Al ser un grupo vespertino, en general se relajan y al verla más joven se sienten en confianza de decir ese tipo de comentarios”.

Sentí intranquila a mi colega, pero nos teníamos que separar así que me dijo: “gracias, veré qué hago, no quiero comentarle la situación al coordinador y que pase a mayores”. Me comentó que le daba vergüenza comentarle al coordinador y pase en ese entonces no sentía confianza con él, ni siquiera lo conocía en persona ya que es de la sede Viña del Mar. Además, que no quería hablar de la situación, no quería volver a repetir la historia al contarle a él. Finalmente me comenta que habló solamente con el curso y les indicó que tuvieran cuidado con comentarios mal intencionados, pero nunca les dijo que había escuchado el comentario ni tampoco habló directamente con el alumno.

Nos separamos y sentí rabia de que mi colega tuviera que sentirse así en una clase, ¿por qué tenemos que “normalizar” ese tipo de comentarios, por qué una mujer recibe más ese tipo de comentarios que un hombre, por qué las mujeres tendemos a cohibirnos con este tipo de comentarios?

“Me sentí mujer” en esta situación porque mi colega confió en mí por ser mujer, de la misma edad, y quería saber cómo lo hubiera enfrentado yo, necesitaba el apoyo o consejo de una mujer. Me pregunto si el estudiante hubiera dicho eso con un profesor hombre, por qué se sintió con la confianza de decir eso frente a la docente, ¿será por el hecho que era mujer?

Reflexiono también el lugar en el que ocurrieron los hechos, ¿por qué mi colega no me habló de esta situación en la misma sala de profesores? Y debe ser por lo mismo que no quería comentarle al  coordinador, el sentimiento de vergüenza, el no saber qué hacer, que no quería repetir nuevamente la situación y por eso también no quería ser escuchada tal vez por otros docentes.

Conversé con otra colega que lleva más años haciendo clases y me indicó que cuando era más joven y en cursos vespertinos, donde los estudiantes tenían más edad que ella, le hacían comentarios en doble sentido y ella se sentía muy incómoda y no sabía cómo reaccionar, “me hacía la que no escuchaba o bien la que no entendía nada de lo que trataban de decirme y desviaba la conversación para otro lado”.

Respecto a este tipo de comentarios, comento una situación que pasó recientemente en mi lugar de trabajo. En marzo de 2022, cuando volvimos de manera presencial a la universidad, me asignaron una nueva oficina, en un pasillo donde somos dos mujeres y seis hombres. Mi oficina es la última y la comparto con mi colega XX, de hecho, queda muy cerca del baño del pasillo, así que todos/as pasan por fuera de mi oficina cuando van al baño. En general, mantengo la puerta cerrada por lo mismo. En el mismo pasillo se ubica un director de una carrera, a quien conocía antes de la pandemia solamente de pasillo, nunca habíamos conversado más allá del “hola”. Pasaron los meses y de a poco fuimos conversando más sobre los estudiantes, él pasaba a saludar a la oficina a mí y a XX, se quedaba a veces conversando, yo nunca le presté mayor atención pues siempre estaba muy ocupada. Él nos invitaba a tomar café o a conversar a su oficina y yo en verdad nunca fui ni tuve intención de ir.

Un día de mediado de agosto 2022 (aprox.) me fui más temprano de la universidad ya que quería almorzar con mi pareja, pues ese día estaba en casa. Justo ese día XX estaba en la oficina del director, como me quedaba de pasada hacia la salida y tenían la puerta abierta pasé a despedirme desde la puerta. Les dije “chao, que estén bien”. No recuerdo muy bien si el director o XX me preguntan si me iba porque estaba mi pareja en casa – mi pareja trabaja en la semana en Valparaíso y justo ese día estaba haciendo un curso online y se pudo quedar en Stgo. Así que, en general, cuando se queda yo teletrabajo para aprovechar de compartir las comidas con él. Luis conoce esta situación – y enseguida el director dice “que esté bueno el postre”. Yo no le tomé mayor atención, me sentí incómoda con el comentario y le dije “seguiré trabajando desde casa”. A la semana siguiente, cuando me topé con XX me comenta que luego que yo me fui, él lo había retado por el comentario, que cómo se le ocurría decirme eso, que tuviera más cuidado. Yo no me había acordado de la situación ni tampoco lo había analizado tan profundamente hasta que me lo comentó mi colega XX. Y ese mismo día, fui a conversar directamente con el director. Le comenté que por favor tuviera más cuidado con ese tipo de comentarios, que me había sentido incómoda y que no lo hiciera con ninguna mujer. En su respuesta me dice: “me sentí en confianza de decirte ese comentario, nunca fue para debilitarte como mujer, estoy acostumbrado a tirar esas tallas a mis hermanas”. Le dije “ok, entiendo, pero no te sientas con la confianza de decirme eso, ya que me molestó la situación y quiero que sepas que en ningún momento me sentí más débil por el comentario” él agrega: “a veces, cuando yo me iba a almorzar a la casa con mi mujer hacíamos cosas” y yo le dije: “no quiero saber eso, no me importa lo que tú haces y no tienes por qué suponer que todos haremos eso”. Para cerrar, le volví a decir que tuviera más cuidado con lo que dice, me despedí y me fui a la casa. En la noche, conversando con mi pareja, le cuento lo que me había pasado y me recomienda hablar la situación con mi jefe, en caso de que este director volviera a decir algún comentario de ese estilo. También le comenté a la secretaria del departamento, con quien comparto cada día, somos más cercanas, y ella me dice que a veces siente que el mismo director le mira partes del cuerpo cuando están hablando y ella se siente muy incómoda. Esa misma semana hablé con mi jefe, le dije lo que había sucedido y lo que hablé posteriormente con el director. Él me comenta que ya sabía lo que me había dicho, pues ese día lo conversaron en el almuerzo y él también le había llamado la atención con ese tipo de comentarios hacia mí. Le comento a mi jefe que quería que supiera mi versión de los hechos e informarle sobre mi incomodidad y que si pasaba de nuevo iba a informarle a él para que me apoyara a seguir algún protocolo de acoso. Sentí bastante su apoyo, pero igual me comenta que este director siempre es así, que no se limita con las personas en general en el trabajo (lo sentí un poco ‘justificando’ la situación).
Posterior a la conversación que tuve con mi jefe, el director ya ni siquiera me mira, no me dice ni “hola”, no pasa a saludar cuando está Luis o yo estoy sola en la oficina, ni cuando nos cruzamos en el pasillo. Creo que mi jefe realmente habló con él y prefiero tener el menor contacto con este director. También limita las conversaciones con la secretaria.

Pienso que ahora me doy cuenta más de estas situaciones por el sentimiento que provocan en mí cuando pasa, esa impotencia de no saber qué hacer, esa inseguridad, ese miedo, y me pregunto: si hiciera algo, qué pasará con el estudiante o la persona que dice el comentario incómodo, si habrá alguna sanción. Me doy cuenta de que leer e informarse sobre el protocolo que tiene la universidad, o bien, conversar con tus colegas y jefe, ayudaría a saber qué hacer en ese momento, ayudaría a prepararme. Sería una buena práctica para evitar este tipo de situaciones informar al inicio del semestre y repetir si es necesario a los alumnos, concientizar de que los comentarios en doble sentido incomodan a las mujeres.

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