El año 2012 fui contratada por la universidad para desempeñarme como tutora de química en un plan de la Facultad de Ciencias Exactas para la retención de estudiantes, para tal efecto en cada sede se contrataron 3 tutores, uno de física, uno de matemáticas y otro de química, por lo tanto, en cada sede había un par mío. Tanto en la sede de Concepción como en la sede de Viña del mar había tutor mujer y en la sede de Santiago el tutor era un varón. El Decano nos solicitó realizar informes semestrales que eran visados por la secretaría académica, nunca recibí una queja o advertencia de que los informes no entregaran lo solicitado por lo que siempre estuve satisfecha del trabajo realizado. Dos años después, como DCQ hubo que trabajar en un espacio común.
Durante el año 2014, dado el traslado fallido al edificio nuevo de nuestra sede, estuvimos en un espacio que la UVM nos permitió seguir usando para trabajar, ese espacio era uno de los laboratorios que teníamos de docencia el cual usamos como “oficina común” durante un semestre, compartiendo el mismo espacio, tanto el director de sede como el resto de los académicos, 2 mujeres y 4 varones. Uno de los académicos siempre me pareció bastante machista, característica que le atribuí por comentarios que hacía al conversar, además, tenía una personalidad, a mi juicio, un tanto narcisista. Un día, no recuerdo fecha, me comentó que él había estado con el Decano, en su oficina, y que el decano tenía mi informe en su escritorio y que el, mi colega, lo había visto, y que también estaba el informe del tutor de Santiago, inmediatamente sin que yo le dijese más nada, él siguió su relato y comentó que mi informe era muy malo y que el de “Samuel”, el tutor de Santiago, estaba muy bueno, ante lo cual le pregunté que tenía el informe de mi colega que el consideró tan bueno, y respondió: el informe de Samuel tenía gráficos, entonces, le dije que el mío también los tenía y tras esto dijo “es que los de él eran en colores”. En esos momentos sentí una mezcla de sensaciones, aunque claramente su comentario estaba sesgado por su machismo, ya que dejó en evidencia que él no revisó realmente el informe, dado que la descalificación expresada fue por formato de la información entregada y no por la calidad del trabajo, cuestión que requería una revisión más exhaustiva y detallada. Con esto, me di cuenta que el descalificaba mi trabajo solamente porque había sido una mujer quien elaboró el informe y no por la calidad del informe mismo.
Hasta ese momento nunca me había sentido discriminada tan marcadamente por ser mujer en la UNAB. Cuando esta persona realizó esta opinión de mi trabajo, no había nadie más presente de mis colegas, se lo comenté a un colega de confianza y se admiró de lo que le contaba, indicando que cómo era posible que esta persona pudiese decirme algo así con tanta liviandad. De todas formas, fue un evento digno de recordar ya que, tras haber emitido tal juicio de valor, creo que el esperaba asustarme, pero para su sorpresa, muy educadamente y con fundamentos sólidos, alce mi voz y le respondí, ante lo cual el hombre se descolocó. Nunca pasó por mi mente comentar esta situación con mi jefatura porque no le di mayor importancia, incluso al año después ya dejó de ser mi colega, nada más que llamó profundamente mi atención la situación de vivenciar cómo el género puede influenciar las opiniones de algunos que piensan que sólo por el hecho de que sea un varón el que ejecute un trabajo, este adquiere un mayor valor. Si bien, en los tiempos que corren la igualdad de género ya es algo que está instaurado en la mayoría de las personas, aún falta camino por recorrer y podemos encontrarnos aun con comentarios sesgados sólo por el hecho de que sea una mujer o un varón quien ejecuta una acción… A mi colega lo conocía poco, en general las oportunidades que tuve de compartir con él fueron pocas y junto a otros colegas pero siempre el manifestaba comentarios machistas denigrando el rol femenino, es por este mismo motivo que cuando se tomó la libertad de opinar sobre la calidad de mi trabajo, no le dí mayor importancia, aunque lo que sí me inquietaba era el hecho de que como el llevaba mucho más tiempo trabajando en la universidad y con contacto más directo con las jefaturas y/o autoridades del departamento de química y la facultad de ciencias exactas, pudiese hacer este tipo de comentarios y que si alguien les prestaba oído sin averiguar mucho más allá, me pudiesen perjudicar.